Importancia laboral del automovil

jueves, 2 de marzo de 2017
Importancia laboral del automovil
Estos son algunos de los muchos beneficios laborales y economicos que nos ha traido este gran invento que es el automovil.
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Si, por su utilización en los ámbitos personal, familiar, profesional y público, el automóvil ha venido a ser indispensable como factor de progreso, este cuadro ha de completarse con lo que, a su vez, el automóvil representa, no ya en cuanto a instrumento útil, sino en su papel en la vida económica del país como generador de empleo y de puestos de trabajo de todo tipo. La gran multitud de personas que, de una u otra manera, participan en actividades relacionadas en distinta forma y grado con el automóvil son, en general, las siguientes: 

En primer lugar, aquellos profesionales que tienen su medio de vida en la misma conducción de los automóviles
, sean de servicio público o privado y sean de transporte de mercancías o de personas. En este campo, directamente relacionado con la conducción, han de citarse también los que participan como profesionales en la enseñanza de la conducción, en sus distintas facetas.

Puede citarse a continuación, sin que esta enumeración suponga un orden de prelación, a todas las personas que participan directamente en la fabricación de automóviles y en las industrias auxiliares de componentes y accesorios. El impulso experimentado en este sector industrial no necesita de mayor comentario.

Mención especial merece la industria de fabricación de neumáticos para los automóviles, por su carácter de especialización, y su gran importancia en el sector. La industria de los carburantes, de los aceites lubricantes y derivados del petróleo de todos los tipos, ocupa un lugar de primera magnitud; la prospección y extracción (en su caso); el transporte marítimo y terrestre de los crudos del petróleo; el refino para la obtención de los distintos productos, principalmente para la automoción; la infraestructura viaria, y el transporte posterior de los productos terminados a depósitos y puntos de distribución.

Otro grupo importante de las actividades es el de las relacionadas con la comercialización y venta de automóviles, sus repuestos y accesorios; los talleres de reparación de vehículos de todas categorías; las estaciones de servicio y suministro de carburantes; los garajes, etc., y todas las actividades de atención a los usuarios. También, y por su relación con el automóvil, hay que mencionar las compañías de seguros y mutualidades del ramo y los servicios divulgativos de publicidad en sus diferentes facetas.

Por último, y como soporte imprescindible a la circulación automóvil, hay que contar con la infraestructura viaria, que genera una gran cantidad de empleo y mano de obra a todos los niveles, tanto en los que se refiere a la fase de construcción, mejora y mantenimiento de las carreteras y demás vías públicas, como en cuanto a la fase industrial previa de industrias básicas y auxiliares, así como proveedores y suministradores de los
diversos materiales, tanto de infraestructura como de equipamiento viario (de seguridad, de señalización, etc.).

El automóvil y el tráfico son, en resumen, un complejo, dilatado y activo mundo, con mayores implicaciones que las anotadas, y que juega un papel de gran importancia económica, tanto como promotor de progreso como generador de empleo, al tiempo que como productor de riqueza.

El desarrollo del automóvil está todavía lejos de alcanzar su punto culminante. Especialmente en nuestro país las tasas de motorización son bajas en relación a las de los países con un mayor desarrollo y, al lado de las cifras alcanzadas
en ellos, tanto en lo que se refiere al número de vehículos por 100 habitantes, como en las relativas al número de habitantes por vehículo de turismo, ha de preverse a plazo medio y largo una amplia expansión en ambos indicadores.

Este crecimiento previsible entrañará sin duda un esfuerzo de la posición del automóvil para nuestra economía, nuestra industria y, en fin de cuentas, para nuestra sociedad. 

"Nuestra aceptación del vehículo automóvil como invención indudablemente beneficiosa, con un futuro asegurado, ha de llevarnos a formularnos la pregunta de lo que se puede hacer para asegurar su utilización por los usuarios en condiciones de comodidad y seguridad". 

La anterior afirmación, de un gran tratadista del tráfico (C. Buchanan), si resulta indudablemente, plantea a su vez un auténtico reto al que hay que dar respuesta adecuada, y que ha de buscarse en el marco de una mayor racionalización en el empleo del automóvil, tratando de resolver dos aspectos en cierto modo contrapuestos: el de la fluidez y el de la seguridad. La utilización más racional del automóvil, especialmente en el campo de la seguridad, permitirá que el desarrollo previsible de la motorización alcance una valoración esencialmente positiva, como elemento de progreso y bienestar social, en tanto contribuya a beneficiar familiar, cultural y económicamente a la propia sociedad en cuyo seno se desarrolla, evitando el que llegue a constituir una fuente de distorsión e inseguridad. Ha de alcanzarse como meta un desarrollo armónico, fluido y seguro del tráfico. Para ello, el principal actor del sistema, que es el ser humano, tiene mucho que decir y que aportar.
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